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ARRIBA EL TELON

"En homenaje a la gran maestra cordobesa, que al igual que Gimémez, contribuyeron a la modernización del teatro lanoamericano y peruano"

 

ARRIBA EL TELÓN, POR MARÍA

 

No aún repuesto por el impacto que la partida de Juan Pablo II ha producido en la humanidad, es decir nosotros; no hay que olvidar que fue polaco igual que Grotowski y casi contemporáneos. Ahora se nos marcha doña María Escudero, cordobesa, argentina, teatrera latinoamericana y justamente unos minutos después de la partida del PAPA.  

¿Para recordarnos lo efímero de la existencia? Quizás a los jóvenes de hoy no les diga mucho su nombre, pues la luz de María comenzó a apagarse hace mucho tiempo, en su supongo querida y odiada, segunda Patria, Quito. Pero la generación del 70, los que tuvimos la fortuna de dejarnos guiar por su experiencia y su humanidad, que fuimos iluminados en esa profesión de trashumantes que escogimos, que es más que teatreros. 

Un dramaturgo ha dicho en Perú, a propósito de la muerte del actor y dramaturgo que fué Wojtilla, que los que escogemos el teatro escogemos otra realidad, ficticia y más amable. Yo no creo que él este hablando del teatro, él habla de los que escogen una vida irreal y más amable como opción narcisista de la vida, mi yo-íto  y nada más. Esta vida, no es amable; hay que lucharla para que sea. Hay que ser realistas  para no caer en la ficción. Creo que el teatro fue primero y el hombre lo inventó para curarse, de la forma más realista del mundo. Mirando al mundo atroz, real para poderlo cambiar. Seamos actores, dramaturgos o PAPA. 

María Escudero fue maestra de una generación enorme, moderna. Una generación hambrienta de conocimientos y llena de solidaridad, de generosidad. ¿Fueron los ideales que le dicen? ¿Las utopías? No creo...puede ser…pero creo que fundamentalmente éramos jóvenes y modernos, y sabíamos que podíamos cambiar el mundo “a la vuelta de la esquina”. María nos enseñó a jugar, a ritualizar, a narrar teatralmente de manera nueva, infantil e ingenuamente, casi sin prejuicios, con inmensa ternura. 

Sus clases eran explosiones de energía, de profundo amor y entusiasmo. Peligrosas, subversivas por lo mismo. Desataba fuerzas de la naturaleza, gigantescas, contenidas. Ella sabía encontrar el canal, la acción precisa, el ejercicio, la estética. Nos des-brechtianizó del peor Brecht, nos de-volvió al Brecht rico, al del Berliner Ensemble, nos liberó de la pobre estética del realismo socialista, la que repudió Meyerhold. 

Nos enseñó las caminatas, que más adelante transformamos en "footing dramático" y que a la vez aprendió de otros polacos, los de la Akademia Ruchu ¡Qué milagros! ¡Qué aprendizajes! Nos enseñó que el teatro tenía que divertirnos enormemente y debía ser humanamente bello. Sin técnica no hay profesionalismo, sin disciplina no hay calidad, todas esas cosas que hoy nos lamentamos de no poseer. Y que hace que nos justifiquemos con la maldita sobrevivencia; que no es más que una nueva trampa. 

Nos enseñó que el proceso era cruel y largo, porque cambiar, aprender es profundamente doloroso. Eso lo aprendimos nosotros en nuestro laboratorio. María nos allanó el camino para más tarde encontrar a Grotowski. Ahora se ha ido definitivamente. Detrás del PAPA Juan Pablo II. Estoy casi seguro que también ella lo admiraba. Arriba el Telón. 

Un aplauso largo para María Escudero, largo y eterno. Ya debe estar poniéndose de acuerdo con ese joven actor y mejor dramaturgo de la vida  que fue Wojtila, y seguro que nos van a seguir guiando para que el mundo sea más real y cambie. Dios los debe estar aplaudiendo a rabiar. Si María, si Señor PAPA, continuamos con la función, tras de ustedes.

 

Mario Alejandro Delgado Vásquez

CUATROTABLAS, LIMA, PERU.

3 DE ABRIL DEL AÑO 2005