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EL OTRO TEATRO

No tiene fecha exacta; no la puse. Creo fué para una revista del Municipio de Lima en los inicios de la primera gestión de Luis Castañeda Lossio,  y que parecía iba a enrumbar con nuevos bríos, el tímido e interesado camino que iniciara su zandunguero antecesor.  No fue así, terminó su segunda gestión y las líneas escritas parecen escritas hoy, incluso las expresiones del empresario teatral,  por todos conocido

Cuando leo los comentarios que sobre su particular visión del teatro expresa en una reciente crónica, un connotado empresario teatral argentino, quizás el único importante de la ciudad, en los últimos treinta años; me pregunto cuantos otros teatros hay en nuestra agitada y hoy cosmopolita aldea.

La aludida crónica trata de reseñar un supuesto auge de ésta surrealista actividad cultural, desde la visión empresarial de las tres o cuatro salas e instituciones dedicadas al teatro, y desde la nostálgica mirada de tres o cuatro personas que desde distintas perspectivas, tratan de explicarle al cronista su optimismo, su desesperanza,  su frustración o simplemente su resignación.

En los mas de treinta años que hago “mi teatro”, siempre me interesó en particular, “el otro teatro”; no sólo el que se hace en las diferentes salas, más o menos comerciales de la ciudad,  incluidos el que fuera el gran Teatro Municipal y el aún felizmente conservado Teatro Segura, sino el de los espacios alternativos de la ciudad incluidos los conos Sur y Norte. Además del recientemente descubierto, aún no por todos al parecer: Teatro de los Padres o Teatro Originario del Perú. 

Se hace notaria en dicha crónica la ausencia de ese nivel de cronista de  investigación que tenía nada menos que el desaparecido, Hugo Salazar del Alcázar o el extraordinario crítico teatral  Alfonso La torre, quien a pesar de su aventurada experiencia de dramaturgo y de novel director, nunca perdió la lucidez y la imparcialidad en su manera crítica de apreciar “todos los otros teatros” de Lima. Aunque sólo le hayan merecido su trabajo crítico los espectáculos que le parecieron mas o menos trascendentes y no porque necesariamente le hayan satisfecho positivamente.

Con el ánimo de “llevar más aguas al molino” de la información del público lector y amador del teatro y sin ánimo de “meter candela” me atrevo a escribir ¡del otro teatro!...sin embargo hay que rescatar las acertadas observaciones del hijo de una de nuestras mas connotadas actrices - ya integrada también a la verdadera compañía estelar  del teatro peruano- y de uno de nuestros más “modestos” directores empresarios de los 80  decía el gran director que no se podía comparar Lima con New  York ó Buenos Aires, ya que ambas ciudades aportaban con el teatro a la oferta del turismo.  

“Aquí no hay Broadway”, ni tampoco es Buenos Aires. Mas allá de lo enormemente estimulante para nuestra capacidad creadora, que es el  conocer los teatros, variados a su vez; que se hacen en esas cosmopolitas ciudades, tributarias casi directas del gran teatro europeo... creo que es limitante ceguera, o en todo caso añoranza y  nostalgia, no ver lo que pasa en nuestra pequeña pero intensa cartelera teatral limeña.

En primer lugar ésta no ha crecido, pues desde que tengo conciencia crítica hace más de treinta años, siempre han sido extrañamente, debe ser un número cabalístico, 17 los espectáculos que expresan el momento de mayor actividad teatral de la ciudad, y eso que más han sido los teatros que las anteriores autoridades desaparecieron quemándolos o abandonándolos, que es más o menos lo mismo. Felizmente nuevos espacios de carácter privado e institucional se abrieron para llenar el vacío que autoridades mezquinas nos arrebataron.

Hablar pues del otro teatro, el llamado teatro de grupo, alternativo, vasto y amplio, de investigación, experimental y profesional desde estas perspectivas, no desde el lucro, esforzado y heroico en cuanta empresa, en un desierto cultural en cuanto apoyo estatal se refiere, y frente a un excluyente apoyo privado; se hace más que necesario. 

No están permanentemente reconocidos en la cartelera, porque no viven de la taquilla, sino de los múltiples proyectos que sus inquietudes les exigen, sin negar las alternativas a las que tienen que recurrir para sobrevivir. Buscando permanentemente un público no consumista sino un público realmente hambriento de experiencia cultural, y también porque no, sorprendiendo en su propio hábitat a un publico desprevenido y ausente del teatro.

Teatro de Grupo, que sin afán de lucro; no escatimaron todos los esfuerzos y sacrificios, para construir sus propios espacios o para adquirir sus viejas casonas y transformarlas para los nuevos fines. Que buscaron, no la zona “más comercial”, sino la más idónea a sus fines de aislamiento y sus deseos de ponerse al margen del “otro teatro”, para poder concentrarse. Total su público los va a seguir donde ellos se encuentren, sea Magdalena, Barranco, San Miguel o Miraflores, Comas o Villa El Salvador. 

Teatros de Grupo que cada vez más, son excluidos de las crónicas culturales consumistas, que comienzan a regirse también por algo parecido a la “popularidad”. Por poner un patético ejemplo, ¿no es recurrente la  pregunta del ignorante de la realidad teatral peruana, cuando nos indaga “qué actores conocidos tienes en tu elenco”?  O la otra, la más reciente “¿tu teatro es como el programa de Ricky Tosso?”. Reconocimiento significa en nuestra pobreza cultural haber salido alguna vez en la desafortunada televisión nacional. Aurora Colina dijo alguna vez: ¿Conocida? ¿Famosa?... No.... ¡Prestigiosa! 

Prestigiosas son las XXI Muestras de Teatro Peruano. Prestigiosos en el mundo “Los Encuentros de Ayacucho”(1978,1987,1988,1998).Prestigioso el teatro de grupo que ha llevado el nombre de Perú  a los escenarios más exigentes de Europa y América. Prestigioso el teatro de grupo que ha modernizado definitivamente el teatro peruano. Y en muchos casos, felizmente los más; lo ha “popularizado”. Que es distinto al sentido del término teatro popular. Si no, ahí está para muestra la realización del FITECA (Festival Internacional de Teatro de Calles Abiertas) en Comas y la Muestra Regional de Teatro Peruano organizada en varios espacios del Centro de Lima, que reunió 40 espectáculos en 10 días ¡una verdadera maratón teatral!     

Si abrimos mi espacio y nuestra visión, y si además nos informamos, si nuestra visión de los teatros es amplia como en cualquier país civilizado, veremos que no sólo no somos el único teatro, sino que hay muchos más “otros teatros” que nuestra visión euro centrista del mismo no nos permite ver. Paradójicamente los peruanos que todavía soñamos con hacer de Lima nuestro París, Nueva York o Buenos Aires, vamos a sufrir una permanente frustración, aunque el teatro que hagamos haya sido generoso y nos haya proporcionado la tranquilidad de la supervivencia. 

Lima, para nuestra alegría no es más sólo, la vieja Lima. Es eso y más, pero mucho más. Es el otro teatro  y si incorporamos los estudios realizados desde la Antropología Teatral y la perspectiva de la experiencia performática, por ahora exclusivo de ese mundo, al cual extrañamos y del cual nunca hemos sido parte; Lima es también, el Teatro de los Padres, el teatro originario. Desde el colosal espectáculo mítico religioso de la procesión del Señor de los Milagros hasta las representaciones de todos los grandes rituales y fiestas religiosas de todo el Perú, hoy instalados definitivamente en Lima: La Candelaria, la fiesta de Paucartambo, El ritual del Coyllur Riti y el performatico danzante de Tijeras, para el enriquecimiento de nuestro inmenso acervo cultural. Si eliminamos para siempre la denominación de folklore a algo que está profundamente vivo como lo reclamara doña Victoria Santa Cruz, allá, por los 70, descubriríamos que tenemos frente a nosotros un “otro Teatro”, que no tiene nuestra estética de fotocopia occidental o de teatro mestizo; si no que estamos a las puertas de un reconocimiento universal si nosotros comenzamos a reconocerlo con humildad, de un teatro originario peruano, que sé emparenta con el llamado Teatro Oriental como el de las Islas de  Bali o el Teatro Kathankali y las Danzas Orissi y Odissi de la India y de alguna manera con las ya sofisticadas expresiones casi operáticas de las diversas dramaturgias espectaculares chinas o el gran Teatro Noh, llamado también teatro por Occidente, para nuestro desconcierto.

No reconocer la existencia del “otro teatro”, que ya es parte de ésta Lima del nuevo milenio, porque no podemos hacerlo o porque lo desconocemos, es porque no  queremos reconocer  ésta nueva LIMA, sandunguera y jaranera, pero también chola y mestiza, peruana y que contradictoriamente aún, va definiendo su identidad nacional  en doloroso proceso como todo crecimiento, pero también en bullicioso, chichero, festivo, religioso y profano cambio. 

No reconocer los cambios culturales profundos en nuestra identidad de aldea cosmopolita, porque no va con “nuestra cultura o nuestro teatro”, es falta de espíritu moderno, de ejercicio democrático que habla más de nuestra intolerancia, y lastimosamente de nuestra nostalgia y añoranza por un paraíso que nunca tuvimos ni tendremos, felizmente.

Mario Delgado Vásquez, Cuatrotablas