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Intervenciones

 

<<Cualquier espacio se hace teatro con la acción del actor>>, Mario Delgado.

Cuatrotablas nace en 1971 con una vocación muy clara. El director trató de trasmitírsela a sus noveles actores: “Estamos en un teatro “por accidente” y además con una vocación tradicional del teatro y con una esperanza comercial. Si no viene el público es un fracaso.” Era el Teatro Corral de Comedias que la buena y generosa Gaby Burneo, concesionaria de la sala, quien a través de su entrañable amigo Carlos Ruibal, nuestro mentor y más tarde miembro fundador de la primera Junta Directiva, nos otorgó.

En esta tradicional sala miraflorina estrenamos el 16 de setiembre de 1971 nuestro musical de protesta TU PAÍS ESTÁ FELIZ, del poeta brasilero Antonio Miranda. Lo primero que hicimos fue construir un escenario dentro de la platea eliminando varias butacas de las primeras filas. Luego usamos todo el escenario y para negar “la caja negra” construimos un telón de periódicos que con sus titulares nos remitían al cotidiano. El principio estético de la negación marcó nuestros orígenes. Había que negar toda influencia de Carlos Giménez quien había sido el primer mentor y director teatral del novísimo Director Mario Delgado.

De ahí pasamos a los escenarios menos convencionales y a las salas más complicadas, siempre luchando contra la tradición para recuperar o formar un público que quizá no tenía teatro en el cuerpo, pero estaba hambriento de vivir procesos de cambios en sus propias conductas. A esto le llamamos una “relación vital” con el teatro. Había que intervenir con cuatro tablas toda la ciudad y de ser posible todo el país. Esto no lo pensamos, era la respuesta natural a una posición frente al teatro. Poco después empezó la fase de experimentación con los espacios públicos y privados, el de nuestra propia casa inclusive, que se abría un día a la semana para compartir con el público los procesos creativos. La ciudad entera era nuestra. Los distritos: Callao, Miraflores, la orilla del Río Rímac, el litoral peruano, el parque del teatro Municipal.

El teatro siempre ha sido un proceso de intervención. Las casas-teatro que tuvimos las vendimos por un problema de sobrevivencia. El laboratorio nadie lo iba a subvencionar. Teníamos que hacerlo nosotros mismos. Conscientes de lo que nos esperaba, nos quedamos de la noche a la mañana sin casa, sin espacio. ¡Maravilloso! ¡Cómo en el principio! Después de algunos meses de tribulaciones volvimos a los orígenes con un grupo en el cual ya no estaban los padres fundadores y tampoco nacieron con “su casa bajo el brazo”. La Casona de San Marcos, dos años de intervenciones; el Museo Metropolitano, dos años de intervenciones, y ahora la Casa de la Literatura Peruana, quien con su gestión generosa nos permite confirmar que no hubo error. Cuatrotablas es un teatro de intervención. Cualquier espacio se hace teatro con la acción del actor.